El Liverpool exhibe las debilidades del Madrid
- Rodrigo Fernández

- 4 nov 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov 2025
Victoria de los Reds por la mínima, que no pasan por su mejor momento en la temporada.

Jornada cuatro de la ronda de grupo de la Champions League. El Madrid visitó Anfield, un campo muy complicado, ante un Liverpool con deseos de victoria. Su afición lo pedía a gritos, y los Reds respondieron.
Este es, posiblemente, el partido más complicado en la era Xabi Alonso. El Real Madrid estaba con la plantilla sana, con Bellingham, Güler y Vinícius en forma; ni hablar de Mbappé, que está enrachado y haciendo goles.
Hoy no hubo excusa, había que competir y mostrar buena cara. No siempre se gana en el fútbol y en cualquier deporte, pero mostrar competitividad en las derrotas siempre será mejor que cuando te pasan por encima, como en el derbi.
La impresión general del partido siempre fue la misma. El Liverpool pareció siempre estar más cerca del gol que el Real Madrid. Hoy Courtois evitó que el resultado fuese más abultado. La victoria por la mínima del Liverpool no cuenta toda la historia de lo vivido en Anfield.
La derrota de hoy nos hace poner las barbas en remojo.
El Liverpool ha aprovechado lo débil que es el Madrid defendiendo a balón parado. Cada tiro de esquina creó un peligro inminente en la meta de Courtois. Parece que a los jugadores del Madrid les da miedo ir a luchar cada balón aéreo. El meta belga hizo la mayoría de sus ocho atajadas, deteniendo remates de cabeza.
El colmo fue el gol de los Reds. Mac Allister, uno de los jugadores de menor estatura del Liverpool, ha sido el que ha rematado a gol, prácticamente sin marca. Si el Madrid no corrige esta seria falencia, los rivales aprovecharán para hacernos daño con una de las formas más básicas de ataque.
El Madrid también sufre en los momentos en el que el rival crece. Los merengues se diluyen ante la presión del rival y entregan balones en su propio campo. Sigue faltando esa pieza en el rompecabezas de Alonso. Un mediocampista que temporize, que tome el control del juego y distribuya.
Sorprende que con jugadores como Bellingham, Güler o el propio Ceballos, se tenga que sufrir de esta manera. Esos interminables minutos en los que el rival avasalla la portería merengue desconciertan al equipo. Ni siquiera los contragolpes son efectivos.
Hoy el Madrid volvió a sus vicios. Todo se jugó por la banda izquierda. Nada por la derecha. Los jugadores del Madrid buscaban constantemente a Vinícius. Carreras subía para poder asociarse con el brasileño y Mbappé salía del área para sumarse a dicha sociedad.
Muy poco juego por la derecha. Hoy Camavinga jugó por esa banda, con Güler de interior en el mismo costado. Valverde hizo lo propio como lateral derecho. El joven francés no está en su mejor momento en el Real Madrid. Camavinga no está fino con el balón; falla pases y toma decisiones cuestionables. No tuvo su mejor partido y fue el primero en ser sustituido por Alonso al minuto sesenta y seis.
Dio la impresión que cada flanco en el Madrid era diametralmente opuesto al otro. Por el lado izquierdo, Carreras y Vinícius son los que llevan el ataque de los merengues sobre sus hombros. Por derecha, dos jugadores como Valverde y Camavinga que no son los mejores a la hora de decidir a donde pasar el balón.
Este desbalance obligó al Madrid a insistir por el lado izquierdo. El resultado es un ataque predecible que cada vez es menos efectivo, a medida que el cansancio surge. Con el cambio de Camavinga por Rodrygo, el Madrid intentó generar algo por derecha. Trent entró por Güler al ochenta y uno, y Valverde pasó a medio campo, como interior derecho.
Se vieron intentos timoratos de los tres (Rodrygo, Valverde y Trent) para generar peligro por el frente opuesto. Nada que Robertson, Van Djik, Mac Allister y Wirtz no pudiesen controlar.
La titularidad de Camavinga por derecha, en vez de alternativas como Brahim, puede explicarse de la siguiente forma. El Madrid no defiende en bloque cuando está Vinícius. Alonso no quiere salir con jugadores sumamente ofensivos en cada costado, para evitar la superioridad numérica del rival.
Si los atacantes entendieran bien el compromiso que se debe hacer a la hora de defender, quizás Alonso se atreva a probar otras alternativas con mejor calidad ofensiva. Si hay que ponerle notas a los jugadores, nadie llega al 6 de 10. Todos cumplieron mínimamente con lo que se espera de un equipo de fútbol profesional a este alto nivel.
Nadie brilló. Incluso jugadores como Huijsen se vieron muy erráticos y timoratos a la hora de resolver en ciertas jugadas bajo presión. Mbappé tampoco tomó decisiones acertadas a la hora de buscar espacios o al momento de recibir el balón.
Vinícius fue neutralizado por un Connor Bradley que no necesitó la ayuda de Salah. Más bién Gravenberch se replegaba para emparejarse con el lateral norirlandés. Con muy poco se logró contener a Vinícius.
Szoboszlai y Eikitiké se multiplicaron y parecia que ellos dos solos podían con todo el Madrid.
La derrota de hoy debe tomarse como un escarmiento. Los fallos a la hora de defender balones aéreos se debe corregir. Igualmente, el equipo debe aprender a salir desde atrás con el rival presionando con intensidad.
Las mejores lecciones se aprenden en las derrotas. Estas son parte del proceso. Esperemos que la plantilla y el cuerpo técnico tomen medidas para ir puliendo los fundamentos tácticos de los jugadores. La plantilla tiene calidad de sobra y los objetivos deben ser La Liga y la Champions League.
© Desde El Bernabéu. Todos los derechos reservados.






Comentarios